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Vamos a comenzar una nueva ruta que no tendrá sentido para aquellos que sólo creen lo que ven ni para los que no se han preguntado nunca por las raíces de los hechos, -ignoradas por el paso del tiempo-, ni para los que no ven en un dolmen más que una piedra, ni para los que piensan que la Iglesia Católica puso la festividad de San Juan Bautista el veinticuatro de junio porque en ese día nació el Precursor.
Esta no es una ruta, propiamente dicha, sino más bien unos apuntes o sugerencias para que usted cavile y se divierta. Son unos comentarios marginales, nada ortodoxos, sobre lugares, devociones y tradiciones que hemos comentado en otras rutas, con las que sólo sugeriré ahora una posible conexión. Y, antes se seguir adelante, he de reconocer que esta parte de la Guía quizá no se hubiera escrito si Juan Eslava Galán no hubiera publicado "El enigma de la mesa de Salomón".
Jaén ha ejercido, a lo largo de la historia, una especie de atracción poco explicable desde el punto de vista estrictamente histórico. Pueblos, gentes, artistas, santos, guerreros, han llegado hasta ella en diferentes momentos ... ¿Por qué y para qué?. Quizá hay razones subterráneas, lo que solemos llamar "esoterismo", que explican presencias y conductas inocentemente registradas en los libros de historia.
Los griegos, de quienes parece que recibimos nuestra civilización a través de los romanos, reconocen que, antes que ellos, existía otra civilización superior, que desapareció: la de los Atlantes, que es sólo un mito lejano. Pero después hablan de otro reino, también mítico: Tartesos, de quién parece que les llegan muchas cosas, desde versos a metales preciosos.
Pero los griegos no sólo reciben metales o leyes en verso, sino también mitos: los Campos Eliseos, el Jardín de las Hespérides, el Hades... Incluso cuando un dios tiene que realizar terribles trabajos para sacudirse su maldición, tiene que acercarse a tierras españolas. O a lo que se conocía de España: Tartesos.
El reino de Tartesos era más grande de lo que podemos suponer, y sus santuarios estaban en la parte más oscura, más inaccesible, de la que, según Estrabon, provenían las aguas fertilizantes -ver nacimiento del Guadalquivir en la ruta ecológica-, y algunos de los metales que les servían para su comercio. Y esa parte del reino de Tartesos es Jaén.
EL ALFABETO
En Sierra Morena, y cerca del santuario de la Virgen de la Cabeza, encontramos las que llaman "piedras letreras" por sus signos, que bien se pueden interpretar como alfabéticos. Y también las hay en Torredelcampo, en una necrópolis junto al Santuario de Santa Ana. Y varias leyendas fenicias, griegas e irlandesas afirman que el alfabeto nace en España. Y no es casualidad que estén al lado de santuarios cuya antigüedad de construcción sólo el carbono 14 puede determinar.
Las vírgenes negras Como se sabe, además de su simbolismo de negro igual a tierra, para los iniciados el negro es el color de la sabiduría. Pues bien, la Virgen que hemos citado, la de la Cabeza, -morenita como la aceituna, dice la copla-, es negra como Astarté, Isis o Tanit y, como ellas, tiene un niño en brazos, aunque más bien le sirve de pedestal. (Ver ruta Religiosa).
También hemos hablado del santuario de Santa Ana, supuesta madre de la Virgen, a la que no citan los Evangelios. Son los Papas orientales quienes, sobre el siglo VIII, introducen su culto. Sin duda ustedes recuerdan que Ana es un nombre absolutamente ibérico, de tal raigambre que los árabes, que le ponen nombre a casi todos los ríos de la península, mantienen, adaptado al árabe, uno de los más importantes ríos peninsulares: Guad(río) Ana, Guadiana. (Es decir, lo primero que ellos conocen: su gran desembocadura. Y entre él y el otro gran río, Doñ"ana"). Y en Alcalá la Real hay una ermita de Santa Ana Triple, a la que el Cabildo llama " nuestra abuela Santa Ana".
Añadamos que en árabe negro y sabiduría tienen la misma raíz y la que esposa de "El Cantar de los Cantares" también es negra. (Por cierto, haber traducido este canto del Rey Salomón, el Gran Iniciado, le costó al bueno de Fray Luis de León unos años de cárcel, y en su proceso se le recordó que era hijo y descendiente de judíos).
Y ya que hemos vuelto a citar Sierra Morena no debemos olvidar que Andújar fue regalada por el rey Juan I, en 1383 a un extraño rey venido de Armenia, León V, que había perdido su reino y entre otras villas, Madrid y Villareal, el generoso rey español le otorga graciosamente Andújar. Y hay una curiosa historia, que escribe García Atienza, en la que entronca genealógicamente a este rey armenio con el hada Melusina. Quizá por eso al armenio se le concedió una tierra esotérica.
RITOS DE FECUNDIDAD
Los Santuarios de la provincia de Jaén, -y de tantas otras-, están siempre en una cumbre, en un otero, en un cabezo, pues desde allí es más fácil distinguir a la diosa, que es el lucero del alba, y propiciar el culto lunar, que es propio de los pueblos agrícolas que rinden culto a los dioses que protegen la fecundidad.
Cerca de Jaén, en Otíñar, en el Barranco de la Tinaja, encontramos labrada una venus rolliza, y la de marfil de Torredonjimeno (que está en el Museo Arqueológico Nacional), tiene un marcado triángulo sexual ... Y en las fiestas, en las romerías, -generalmente en honor de Vírgenes, no de Cristos ni de Santos-, es el momento de bailar; son las danzas sagradas que el paso del tiempo va convirtiendo en paganas. Y las orgías, con significación profunda de rito de fertilidad, para los no iniciados se convierten en un desahogo sexual.
Y los romanos quedan maravillados de las "puellae" gaditanas, de las que hablan Marcial, Juvenal, Poseidonio, Plinio ... Pero no siempre son gaditanas; también son famosas en aquella época las jóvenes de Ubeda, donde había una ermita santuario de Madre de Dios del Campo, y cuya patrona es la Virgen de Guadalupe -negra, por supuesto-. Los árabes afirmaban que en Segura de la Sierra, en las cuevas de San Martín, había un lago y, quien bebía de él, o se bañaba en sus aguas, eyaculaba inmediatamente esperma. ¿Qué ritual de fecundidad se producía en aquellas tierras, límite del reino tartésico?
¿EL "VERO ICONO"?
La Catedral de Jaén, el Santuario de la Diosa Madre, -que Eslava sitúa en línea con dos lugares esotéricos, Otíñar y la Perulera-, es la única de las que le son semejantes -Málaga y Guadix-, que está terminada, y en ella que se conserva una reliquia singular: un pliegue del paño con el que la Verónica (¿vero icono?), enjuga el rostro de Jesús, y cuyo origen está lleno de leyendas esotéricas. Pese a ser una reliquia de valor inconmesurable, no hay documentación sobre ella y, cuando Federico de Palma escribe un libro sobre el Santo Rostro, en el que aporta cuanto se sabe de él, escribe una frase lapidaria: "Hay tradición. Nihil quaeras amplius" (No busques más). Eslava afirma que el rostro es el de una mujer, a la que luego se le pintan melenas, barba y bigote.
Pero, ya que estamos en Jaén y hablamos de Diosas Madres no podemos dejar de citar la parroquia más antigua de la ciudad: la de la Magdalena, edificada sobre una mezquita, cercada por toda clase de mitos, e indiscutiblemente unida a una leyenda, la del lagarto de Jaén. (¿Lagarto, dragón o serpiente?). Recordemos que el iniciado vence a la serpiente y, por tanto, adquiere su sabiduría. De ahí su significado simbólico en los caduceos de Hermes y Asclepio.
RIQUEZAS INEXPLICADAS
Los judíos son, entre otros, los que durante siglos buscan el nombre de Dios, es decir: el conocimiento perfecto que solo encontró Salomón y que dejó escrito en su anillo y en la mesa, tablero o espejo que, como dice Eslava Galán, se encuentra en Jaén en el Santuario de la Diosa Madre que identifica con la Catedral. Esa sabiduría daba, además, riqueza y todos aquellos que en Jaén estuvieron relacionados con el Santuario tuvieron fortunas que sus solos medios no podían explicar. Como Salomón, que construye un gran templo lleno de riquezas que trae -además de expertos que lo construyen-, de muchos lugares del mundo conocido. Entre otros de Tartesos. Y recordemos que Salomón es sólo el Rey de un pueblo de pastores y nómadas, donde nunca se han encontrado grandes riquezas.
Otro iniciado, Francisco de los Cobos, secretario del Emperador Carlos, se hace construir una iglesia, la del Salvador, en Ubeda, y la construye el mismo arquitecto de la Catedral de Jaén. Pero, ¿de donde saca el secretario tanto dinero, aparte, naturalmente, el que podía lograr por su cargo?. Era, efectivamente, Secretario de un Rey lleno de gloria, pero que siempre andaba pidiendo recursos a las Cortes. ¿De donde sacaba, pues, dinero para financiar empresas de su señor, construirse palacios, Iglesia -riquísima-, para su enterramiento, y para comprarle al Rey algunos castillos que antes habían sido de la Orden de Calatrava? ¿Quizá como el protonotario apostólico, Gutierre Doncel, que mandó edificar la Sacra Capilla de San Andrés y al que el Condestable de Borbón colgó por los testículos para que le dijera donde guardaba sus tesoros? ¿O como Muñoz Garnica, Canónigo de la Catedral, sin bienes de fortuna, pero rico en obras de caridad y en la financiación de empresas editoriales, periódicos, etc,? ¿Y el Obispo Suárez de la Fuente del Sauce, que sigue sin enterrar, guardándose sus restos en un arcón, pero que empezó una catedral, mandó tallar la sillería del coro, -llena de símbolos para iniciados-, y construyó un puente para llegar de Baeza a Jaén, concediendo, además, indulgencias a quien pasara por él y le rezara? Eso dice la lápida que hay en el punte del Arzobispo, que no verá si no quiere bajarse del coche, pues desde 1987 hay un puente nuevo sobre el río Guadalquivir.
LA ORDEN DE CALATRAVA
Al lado de la iglesia de la Magdalena tuvo un priorato la Orden de Calatrava, como es sabido, sucesora en lugares, bienes y tradiciones, de la desaparecida Orden del Temple. La Orden de Calatrava "heredó" en la Provincia de Jaén algunos dominios; una iglesia templaria en Baeza, e incluso en Cazorla, que fue un adelantamiento concedido al Arzobispo de Toledo, logró tener un castillo, La Iruela, que está a poco más de dos kilómetros de la ciudad. (Y hay que tener en cuenta que los territorios al este de Cazorla eran de la Orden de Santiago). La Iruela queda dentro del hipotético larguero de una tau cuyo centro sería San Juan de Ucero, (en Soria), el críptico centro templario español; el larguero horizontal iría desde Rosas a Santiago, siguiendo el Camino peregrino tradicional.
Y, hablando de "tau", entre las pocas marcas de cantero que se pueden ver en los muros de la catedral de Jaén hay algunas tau, y la única figura de la cenefa gótica de la catedral, (renacentista), llena de símbolos por ahora sin descifrar, podría ser un Bafomet que, cosa rara, no ha sido destruido, y al que ningún chaval se atreve a tirarle una piedra, pues el primero que lo hizo, murió loco (según la tradición).
Volvamos a la Orden de Calatrava, pues no podemos pasar por alto, entre sus muchos castillos, el que tuvieron en lo alto de la Peña de Martos, y del que nace una nueva leyenda: la de los hermanos Carvajales, (que eran Maestres de la Orden) y Fernando IV, el Emplazado, que murió en Jaén y fue velado en la Parroquia de San Lorenzo, -de la que aún queda un arco-.
Históricamente, la leyenda es absolutamente falsa, pero tiene connotaciones esotéricas, como casi todas las que aluden a estancias de los reyes en Jaén. Como la de Fernando III, que no conquistó con las armas la ciudad, sino mediante un acuerdo; que vivió en ella y mandó construir una capilla con orden terminante de que nunca fuera destruida. (Cosa que no se cumplió, claro). O Pedro el Cruel, que regaló al Príncipe Negro un rubí -que ahora está en la Corona de Inglaterra, y cuya procedencia se desconoce, después de haber estado en Jaén. O Enrique IV, que autoriza una Ceca en Jaén a su valido y ex-amante Miguel Lucas de Iranzo, para fabricar monedas de oro donde no lo hay, monedas que adquieren pronto fama por su ley. Cabe una interpretación: ese oro, ¿procedería del tesoro que utilizan otros, como luego veremos? Sobre los Calatravos nos queda por decir que Martos fue su Encomienda Mayor y, según dice Francisco Delicado en su "Lozana Andaluza". "Porque allí puso Hércules la tercera piedra o colonna que, al presente, es puesta en el templo; hallóse el año MDIIII: y la Peña de Martos nunca la pudo tomar Alejandro Magno ni su gente, porque es inexpugnabile a quien la quisiese por fuerza, ha sido honra y defensión de toda Castilla. Al pie de la cual se han hallado ataúdes de plomo y marmóreos escritos de letras gódicas y egipciacas".
Pues bien: esta columna de Hércules está hueca o, por lo menos, tiene una gran oquedad cuya entrada se desconoce ahora, pero que Jimena Jurado llegó a ver en un manuscrito de 1180, donde había inscripciones latinas de cuando la peña era un santuario de Hércules.
Y cerca de Martos, otro castillo: Víboras, por el que siempre tuvieron mucho interés los Calatravos, pese a su insignificancia estratégica, pero que está próximo al santuario de la Fuensanta, donde se venera otra Virgen (negra, por supuesto). Quedan muchas historias, historias "oficialmente" contadas, con posibles interpretaciones esotéricas. Sólo apuntaremos algunas que corroboran ese atractivo que Jaén ha ejercido sobre figuras históricas de perfiles bien distintos.. Cuando Tarik comienza la conquista, deja en manos de su lugarteniente la rendición de Córdoba y emprende veloz carrera, pero no para llegar a Toledo, capital del Reino visigodo, sino para acercarse a Jaén y, sin duda por un error geográfico, en vez de conquistar la ciudad, arrasa La Guardia, diez kilómetros más al este y quizá, en aquellos años, ciudad más importante que la actual capital. ¿Por qué? ¿Qué buscaba?
Muchos siglos antes Aníbal toma mujer en Jaén, la bella Himilce. ¿Era amor, contrato estratégico, o algo más?
Nos quedan algunos Obispos "raros", como Moscoso, a quien el demonio trajo volando desde Roma con el Santo Rostro. O Fray Diego de Deza, preceptor del Príncipe Juan, Inquisidor General, convencido de las razones de Colón ...
Para que tenga más cosas en qué pensar, le contaré que Fray Miserias, el pintor de Santa Teresa, vivía en una cueva cercana a Jaén, de la que no salía más que para orar en la Catedral.
Que Santa Teresa se saltó a la torera la orden de no poder fundar más que en Castilla y fundó un convento de Beas de Segura, zona inhóspita, pero próxima al nacimiento del Guadalquivir y no muy lejos de lugares legendarios, con ruinas prehistóricas.
Que San Juan de la Cruz -uno de los que tradujeron "El Cantar de los Cantares"-, fundó conventos en Bélmez de la Moraleda (donde cuatrocientos años después aparecieron unas misteriosas caras en la pared de una cocina), Torreperogil, Ubeda, Baeza, Iznalloz, Mancha Real ... Y sobre su cadáver hubo pleito entre Ubeda y Segovia.
Que el Beato Juan de Avila tuvo algún "problemilla" con los Jesuitas y con la Inquisición por sus enseñanzas en Baeza. En fin: que algo místico o mágico debía tener esta tierra cuando a finales del siglo XVI, cuando la ciudad de Jaén tenía 5.959 habitantes, eran 394 los religiosos, es decir: un religioso por cada quince habitantes. En la provincia había 2.314 religiosos, sin contar las beatas -"que hay más de 2.000"-, organización femenina cuyos miembros no llegaban a monjas, pero vivían de manera similar, y que también hizo cavilar a la Inquisición.
Por cierto: en 1585 el Inquisidor Juan López Montoya escribía: "Entre Ubeda y Baeza, que están a una legua la una de la otra, es donde la Inquisición ha tenido más negocios en años pasados y ha hecho mayores castigos", y los cuatro negocios de los que entiende la Inquisición son : solicitantes y fornicarios, moriscos y judaizantes, hechiceros y endemoniados, y alumbrados. Para añadir sugerencias, le recordaré que casi todas las vírgenes que se veneran en la provincia han aparecido en una campana, en un subterráneo, en un horno (en un hueco, que podría semejarse a un útero fecundo). Y que los santos patronos de ciudades y pueblos son tan esotéricos por sus nombres, sus atribuciones o sus conocimientos, como San Lucas, San Lorenzo, San Miguel, San Bartolomé, San Marcos, San Antón o Santa Catalina. (Una Santa alejandrina, que vive en el siglo tercero llena de sabiduría en un mundo donde las mujeres no cuentan para nada, que se la retrata con la rueda de la sabiduría, patrona de los filósofos, y de la que el rey Fernando III es gran devoto, dedicándole la capilla del recién tomado castillo de Jaén.) ¿Y las cuevas? En el Collado de los Jardines, en Despeñaperros, se han encontrado la mayor cantidad de exvotos ibéricos de España. Y no podemos olvidar las cuevas de Aldeaquemada y Baños de la Encina. En la cueva de La Graja, en Jimena, hay pinturas rupestres todavía sin estudiar exhaustivamente, pero en ésta como en otras, se interpretan figuras de la Diosa Madre, como ocurre también cerca de Jaén, en Jabalcuz, en la Cueva de los Secretos, en las Peñas de Castro, en la Cueva de los Soles, en la cueva del Plato ... Y en la Sierra de Segura hay una zona que llaman Poyo de los Letreros y, cerca, la conocida como Cueva de la Diosa Madre.
Sin intentar sacar conclusiones, habría que recordar que la mayoría de las patronas de los pueblos son Vírgenes que se suelen venerar en ermitas alejadas de los poblamientos, en oteros, cabezos o colinas, a las que, en las fiestas que se suelen celebrar en primavera, se va en romerías que tienen un componente lúdico mucho más importante que el religioso. Nos queda otra pregunta por formular: ¿hay alguna relación entre los lugares (cercanos a sierras o fuentes) donde viven los curanderos y los "poderes" de éstos? Porque Jaén es tierra de curanderos, a los que a su nombre o a su apodo se antepone el nombre de "Santo". Algunos han sido famosos -y otros pueden serlo- por sus curaciones. Recordemos algunos nombres que quizá a algunos lectores les resulten familiares: Santo Aceituno, Santo Manuel, Santo Custodio o Santo Angel.
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